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el gran kekoga
bienvenidos!

21/10/2007 GMT 1

y al fin murió

kekoga @ 21:23

y al fin murió
el gaucho, el verdadero
aquel de dos cintos, y de muchos facones ensangrentados
aquel de las poesías como fibromas, como bolas de pelo negro
raído, doblado, flaco, sufriente
no otra forma podía tomar su partida
quienes temimos conocerlo
lo vimos al fin como niño
su dignidad atravesada
y el lago de la muerte, partido en lágrimas
y nos atravesaba a nosotros
a la vez que nos besaba
como en un último gesto que no dio nunca

trabajador, corriendo las calles una a una
llegando las cartas una a una
por un pesito, la vida en la bicicleta
marginal, lejano, lejos quedaba su existencia
a todo un cansancio de pedaleadas
y escupiendo plusvalía roja
llegaba digno
para no comer nada
y escupir una vez más en la cara inexistente de las relaciones que lo sometían
que no iba a ceder, que no se iba a entregar
no se le iban a meter adentro
no los iba a incorporar, una vez más...

entre rejas y blancos colores, y delantales y pastillas
y seres jóvenes dormidos a la fuerza,
lo encontró el crepúsculo, encañonando el aire de la ventana
reventando el vidrio con un pensamiento que no rompió el silencio
ni la tersidad del momento,
creo que lo vi en ese momento
y no supe más que vacilar frente a la vida,
y atrás quedaba la calle y el pasmo
y de un golpe quedaba su poesía
vibrando en el vacío
en la blanca confusión
como un puño negro que golpeaba la tierra
se ordenaba al fin, la encontraba al fin
no de otra forma podía partir

para el Li en su último trago

Un par de líneas y se hizo la luz

kekoga @ 21:22

Un par de líneas y se hizo la luz
como un regazo perplejo
como un respiro tímido
hey, el mundo esta ahí, frío, loco,
y vos ahí lejos celeste quieto
algo te dice que no, mejor no,
y te vas un cachito más al costado,
jugás con la cabeza, y el espacio se extiende,
hacia allá, no se acaba
nada se acaba,
se difunde el aire, te llueve apenas,
y los latidos se vuelcan en calor,
pero tenés que estar,
apilar tus cuerpos que has ido matando uno sobre el otro,
erigir tu garganta solar,
volver a arremolinar las lágrimas los ojos y el polvo,
desdoblar tus brazos acorazados,
articular tus piernas,
y andar el deseo el dolor la tristeza, gastarlos,
gastar tus amores, gastar tus manos,
levantar el ángel de las alcantarillas vítreas de la vida,
y rasgar algo
a la luna o al silencio,
y pararse contra el mundo
y pararse a caerse, contra el mundo pequeño, ínfimo
contra el mundo,
la alegría fue ficticia siquiera un regalo débil dulce,
como la esperanza que se fue escapando
como un reloj sin sentido,
como un reloj con todo el sentido,
se fue escapando de los ojos tuyos y del mundo
como si nada
como si se fueran todos,
tenés que estar porque sos de un cartón que ya no soporta el pliegue de un pero
y hay pocos lugares para cerrar
y lo poco que surge en tu horizonte es apenas una huella sincera, cálida
sólo mares que te recorren,
ya cobraron lo que sos,
cobran cada revés,
van a hacerles pagar,
a los que aún no nacen.

Presagio de mañana blanca

kekoga @ 21:21

Presagio de mañana blanca,
el ocre se viste de autopsia en las calles,
con su gente despiadada la ciudad va,
anhelando a rajatablas que a la semana no le siga otra semana,
con pasos, miles, continuos, seguidos,
sólo el oído insomne escucha,
los sigue,
camina y se queda,
rodeado,
al latiente desnudo de la bruma.
Gris, caleidoscópicas, de balas, de ladrillos,
esquinas tras esquinas respiran,
el día es un párpado de un millón de plomos que arremeten,
y escaparse en todo su ancho desliza.
Complaciente hastío, el sol se queda rayado entre el asfalto,
del iris al sin sentido hay un lazo pequeño como ver un dedo,
los tobillos son ciegos como la sangre
y el asco se rata en el cuadro.
Acá me siento más muerto, es decir más vivo
de músculos de escupitajos
con los adoquines en el cuello, en la garganta
ciegos los muros manchados de gritos,
ciegos el hambre ordenado celestial y divino.

Fósiles desnudos

kekoga @ 21:20

Fósiles desnudos, débiles al viento
la letra infantil se desangra
y demonios esperan en la sombra
detrás de esas mesas
de esas maderas
con humedad
esperan a que me vuelque
para que otros me coman y me olviden
para que la lluvia derrita aquello que tal vez nunca existió
ya la metáfora es como el agua,
ya se evapora
ya el sol
ya la sombra
pero el niño aún se para y abre la frente de una cortada
y las venas de tus ojos vuelven a ser un mapa sombrío
desvestidos de ultima gota, de océano
fueron hechos en una fabrica
y ahí sus pasos siempre regresan
jactándose del peso que los hizo
no importa, es un loco encadenado ochenta años
Que quieren matar a toda la ciudad
y a su felicidad
una tras vez
Ignorantes
la carne ya no esta cruda.

Extraño consuelo

kekoga @ 21:20

Extraño consuelo
de pisar hojas secas,
dirán tristeza,
que no alcanza a juntar
para ser uno,
nunca alcanzó,
dirán en su resquebrajo
que estoy vencido
que no hay lugar
entre la vida y la muerte
que ni siquiera el olvido
ha de detenerse en mis pasos,
dirán tragando jirones
que se han retirado destellos y oscuros
que no he de robar otra palabra a mi cuerpo
porque se ha ido el día
igual a todos los días
porque se ha ido la nada
contando las muertes y entre ellas la mía
porque ya no asechan en las lágrimas
el viento y la sal de mi figura,
dirán de mis instantes,
que volaron,
de todos ellos que volaron
como plomo oscuro y eterno a mi cuerpo,
que se han ido,
crispando el polvo,
besando la tierra,
dirán, que se han tragado al dolor
y lo han hundido al fondo del tiempo
que se han llevado la sangre
y la han vuelto saco frío de nadie,
dirán que las bestias me esperaban
tras fusiles,
que me apuntaron todo el tiempo
que temblaba la brisa en sus cañones
que toda la noche cayó como un silencio sangrante
rojo oscuro aguado
mientras el asfalto se abría como un pecho de hielo
dirán, quién escuchó de nadie
quién escuchó todo ese silencio junto
qué nadie hizo gesto y bala sobre ese hilo de manos,
nacido y cortado, de otros
dirán que le han quitado a los que quedan lo que yo era en ellos
que era lo único que realmente era
que yo era aire que enterró sus ojos en el viento
y algo que danzó a veces en la gente que lo quiso.

Escapar

kekoga @ 21:19

Escapar, en cada gesto, en cada escalofrío, un minuto, no se llega a ser,
el agua, corre bajo los pies.
La luna, presagia la hoz.
La vida no es piadosa, la muerte tal vez.
Los perros ladran hedor, carnal seguidilla de notas. *
La estridencia anida, serpenteante, en el fulgor de las manos,
prontas a llorar en las caras, en los ausentes, es la hora.
La ciudad no puede ser pensada, sólo sentida, es media vuelta y nada
está escrito.
La música cae, rueda por las calles, se ahoga al río.
Espejos desalineados, odiados, huyen.
El color está clavado en la madera, la tinta se acaba, es una orden,
es sangre, pelada, larga, humana y es suficiente.
No hay más, los ojos nos cierran y mañana todo igual.

en tu acierto

kekoga @ 21:19

en tu acierto
en tu desacierto
en tu pieza pequeña de humo
en tu café, en tu pelo amarillo
en tu nicho de concreto
en tu presencia transfigurada
en tu superpresencia en silencio

en tus cuadros, en tu miedo
en tu violencia, en tu soledad
en tu astío, en tu vacilacion
en tu inconstancia, en tu impostura
en tu jaula y en mi jaula,

en tu comprension
en tu mirada desconocida y escalofriante
sin piedad, llena de vacio
llena de mi miedo, y de mí hecho objeto
en tu desconfianza, intimidante
en tu cuerpo hermoso y contradictorio
besable y llorable

en tu cuadrado arrinconada y odiando, sin temblar, con toda tu fuerza
en tu futuro de abismo, de oscuro y lágrima, y de espera y de nada
en tu no darte a vencer
en tu no descansar en nadie
en tu no descansar en mí
en tu evacion, en tu huida
en tu metáfora de garganta estrujada

en tu no llorar jamás
en tu no dejar flanco a la caricia, en tu alejar de mí toda debilidad
en el oscuro golpeteo de tu naturalidad en el vacio
en tu despegue del mundo
en el mundo todo pegado, sobre vos, aplastandote
en el mundo cortandote en pedazitos y comiendote uno por uno
en tu locura

y en tu besito de buenas noches
y en todo lo opuesto de esto
y en la injusticia de mi poesia
y en vos y en mí

El tiempo es una aleación de ignorancias

kekoga @ 21:18

El tiempo es una aleación de ignorancias,
decirlo con aire reventado en el pecho.
Los ojos son un punto ajeno del infinito,
decirlo con ineludible certeza marítima.
Y esta tinta escupida sobre la mesa
pueden volver
ya pueden volver, a este rebaso purulento e informe
a echarle flores amarillas en la cara
a patear su cuerpo calles abajo
que no lanzará su puño quebrado otra vez
que no alzará su voz roja otra vez
ya pueden volver a su lápida pequeña
volver con regocijo y con mugre en sus dientes
a pensar que está muerto
a pensar que ustedes están tan vivos
ya pueden sacarle nombre y tiempo
sacarle mito
y regurgitar sus despojos a narices agusanadas
que nada queda
ni carne, ni hueso, ni viento, ni grito.
Lo han logrado, han partido su espalda mil veces
lo han cortado en pedazos mil veces
y ahora pueden desfilar sus miedos y sus almas a medias
que a nadie importa
que es eterno el vacío pero ardiente de espinas.
Ustedes perecen en la asfixia del olvido,
en el silencio de la transpiración, palmo a palmo
despacio, inexorable
la consciencia será su último espasmo
una consciencia sin voz ni aliento
poblada de gestos perfilados.
Son largas las palabras que callan
mucho mas largas las que hablan
y algunos de los rasgos de la hipocresía desaparecen,
aún en los nudos de la garganta.

El discurrir constante de cuerpos por la acera

kekoga @ 21:17

El discurrir constante de cuerpos por la acera,
su certera disposición en las filas grises del ayer,
sus brazos cruzados y abiertos,
sus piernas alternantes,
su cemento lijado al movimiento,
caminan rodeados de animales,
balbucean sus cabezas, se contaminan
sus ojos, sus horas
perdidos en relojes,
en cajas de vidrio
trasladados a la muerte
o quien sabe el quizás
los golpes son ajenos,
a pesar los colores y las formas
la asfixia se traduce en transpiración
con palabras sin sílabas
con miradas apagadas una y otra vez sobre los muros,
sobre las llagas,
propias, mejorseandeotros
desesperanza y deseo adscriben a una misma retórica;
ilusión sangrante, decapitada
el porqué se encierra sobre si mismo,
se desilusiona, reconoce su territorio,
estandartes ficticios
el olvido siempre presente
naciendo cada vez
es el rostro del tiempo
y de algunas de las cosas que el silencio ya no piensa
el sonido tiene olor a la mugre que guardan las llantas de los colectivos
y me olvidaba que el cielo está lleno de ángeles.

Desborden de sangre

kekoga @ 21:16

Desborden de sangre
desesperen de consciencia
quemen la vida
partan al tiempo
convivan con tifones y bastones de niebla
amen como último respiro
odien como infierno de acero
luchen como sangre cuajada de espanto
sean el chasquido de un látigo de estrellas,
en la noche abrupta.

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