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el gran kekoga
bienvenidos!

Categoría: Poesía

21/10/2007 GMT 1

Amanece con la birome mordida clavada en la sien

kekoga @ 21:14

Amanece con la birome mordida clavada en la sien
el espejo te saca la lengua, te la revuelve hecha estomago
el tiempo es la espasmódica ilusión de un oxígeno acabado
llueve, sí,
el alma o lo que sea que no te haya devuelto el espejo lo sacás de la heladera
lo que sea que no te haya devuelto la vida
lo estás pisando con el resto de las tripas en el piso
estás vivo porque no estás muerto
suficiente,
suficiente para que se tarde la mórbida lengua en los pies
suficiente para la garganta amarillenta febril de caucho negra
los demonios de lo cotidiano son gordos grises y transpirados, no,
la calle es vacía y gris y no significa mucho
las personas reproducidas día a día,
en bloques perfectos,
a disposición en el mercado,
materialidad infinitamente cóncava,
de reglas de igualdades de geometrías les hacen sus sentimientos
les llevan la vida
trabajo fácil en un mar de despiadados
gigantesco denso corre sobre los cuerpos como una sierra en llamas,
despiadados, apenas despiadados
crueles, apenas crueles
poderosos, apenas poderosos
su existencia triste externa holográfica en mis manos
en mis manos su peso hueco
su ignorancia vacía sintética
la horma de sus rostros de sus gestos
nada
bajo mis letras, bajo mi presencia, bajo mi ausencia
moviéndose dando vueltas volando
muñecos difusos continuos quirúrgicos
de toda humanidad.

Algunos gritos se inmortalizan en el silencio

kekoga @ 21:09

Algunos gritos se inmortalizan en el silencio,
mal escrito.
Mal escrito, una luz verde se desliza por la oscuridad, que es el río.
Mal escrito, un sentimiento de inmortalidad, débil, nauseabundo,
calienta mi espalda.
El amarillo como la poesía tiene costumbre de la locura.
Quiero pararme, ya no.
Fuerza de tumba milenaria, hablas,
donde ni siquiera el loco puede.
La comida es repugnante.
Cada segundo, se aferra al cuerpo,
lo martiriza, mal escrito.
Tengo que arrastrarme.
Condena.
Muerto lo que hice, muerto yo.
Mal escrito, ejércitos animalescos,
inconscientes, ensañados con la obra,
con la cordura, con la dulzura,
con la paz, con el humano,
con sí mismos.
Allí están, han dicho.
Pareciera que todo lo que creo es mentira, no es así,
lo sé, quiero saberlo.
Pero aún no dejo de ser mezcla,
arrebatada al destino,
que ya sólo espera.

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