Presagio de mañana blanca
Presagio de mañana blanca,
el ocre se viste de autopsia en las calles,
con su gente despiadada la ciudad va,
anhelando a rajatablas que a la semana no le siga otra semana,
con pasos, miles, continuos, seguidos,
sólo el oído insomne escucha,
los sigue,
camina y se queda,
rodeado,
al latiente desnudo de la bruma.
Gris, caleidoscópicas, de balas, de ladrillos,
esquinas tras esquinas respiran,
el día es un párpado de un millón de plomos que arremeten,
y escaparse en todo su ancho desliza.
Complaciente hastío, el sol se queda rayado entre el asfalto,
del iris al sin sentido hay un lazo pequeño como ver un dedo,
los tobillos son ciegos como la sangre
y el asco se rata en el cuadro.
Acá me siento más muerto, es decir más vivo
de músculos de escupitajos
con los adoquines en el cuello, en la garganta
ciegos los muros manchados de gritos,
ciegos el hambre ordenado celestial y divino.

Meneame
del.icio.us